Microbiota intestinal

Se denomina flora o microbiota intestinal al conjunto de bacterias que viven en el intestino, en una relación de simbiosis tanto de tipo comensal como de mutualismo. Este conjunto forma parte de la microbiota normal. La gran mayoría de estas bacterias no son dañinas para la salud y muchas son beneficiosas, por lo que esta microbiota intestinal es importante para el estado de salud del organismo. Los conocimientos acerca de la microbiota intestinal, o flora intestinal, se han desarrollado gracias al uso de nuevas tecnologías de identificación basadas en el estudio de los genes (ADN) de los microorganismos que viven en el intestino.

En la actualidad, se estima que la microbiota está compuesta por cientos de especies de bacterias y se divide en especies dominantes, especies más escasas y especias transitorias que circulan a lo largo del tubo digestivo. El colon, o intestino grueso, llegaría a alojar unos diez billones de bacterias, lo que equivale a la totalidad de las células del cuerpo. Algunas bacterias potencialmente peligrosas pueden estar presentes en pequeñas cantidades sin que se desarrolle ninguna patología. En el intestino también encontramos bacteriófagos, que son virus que infectan exclusivamente a las bacterias. Son diez a cien veces más numerosos que las bacterias más representadas. Algunas levaduras, hongos o incluso parásitos también cohabitan en este medio tan denso.

La microbiota dominante es como la “firma” de cada individuo. Tan solo una pequeña parte de las especies es común entre la población humana: unas 60 especies bacterianas están presentes en el 50 % de la población de una misma zona geográfica. Si bien esto está en discusión y aún no está determinado, existirían 3 tipos diferentes de composición bacteriana (enterotipos). Estos grupos condicionan su “ecología intestinal” y están relacionados, al menos en parte, con sus costumbres alimentarias: uno responde a un régimen occidental rico en azúcares y grasas animales, mientras que el otro está relacionado con un elevado consumo de frutas y verduras. La flora del adulto está influenciada por una serie de factores intrínsecos (secreciones intestinales) y extrínsecos (envejecimiento, dieta, estrés, antibióticos y alimentos con componentes prebióticos o con organismos probióticos).